I
las monedas de mis besos
extrañan
la alcancia de tus labios
II
el musgo de la pared me recuerda como te he descuidado
XLIV
me imaginé pequeñito
caminando por tu huella digital
entretanto lo hacia más me empequeñecia
me vi hundiendome en gigantes paredes de carne
sumergiendome entre tus células
escogiendo a la azar una a la cual visitar
bailé en tu citoplasma
jugué en tu membrana
quedando estupefacto al llegar a tu nucleo
viendo aquella escalera de doble helice llamada ADN
subí por esa espiral entrando a laberintos inexplorados
eran como inmumerables enigmas
y dijeme; hasta aqui llego
mejor me devuelvo
XLVIII
mi tristeza comienza con tu ausencia

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